Uno de los mejores exponentes del canto popular chileno murió el lunes en Santiago, a los 59 años, tras una vida cruzada por el canto y el drama en partes iguales. Benedicto Salinas fue uno de los hombres que elevó la estatura de la paya en Chile, pero debió enfrentar la muerte de tres de sus familiares, entre ellos su mujer y su hijo, en plena dictadura. "El Piojo llevaba por dentro un tremendo dolor. Y su defensa era la talla", dicen hoy sus compañeros de ruta a la hora de la despedida.